miércoles, 5 de diciembre de 2012

La bibliotecaria de Auschwitz - Antonio G. Iturbe


Antonio G. Iturbe, es un zaragozano al que el destino eligió para escribir uno de esos libros que hacen mella en el corazón. Y por ello se confabuló para ponerle por delante una serie de migas de pan que sabia que le iban a interesar, y que él siguió hasta dar con la protagonista de su novela “La bibliotecaria de Auschwitz”.

La historia de este libro comienza con otro libro, “La biblioteca de noche” donde Iturbe conoce por primera vez la figura de una pequeña judía que se convirtió en la bibliotecaria secreta de un subcampo de Auschwitz. Comienza a tirar del hilo, a buscar documentación, a preguntar a la fundación Yad Vashem del Holocausto en Israel y a viajar incluso al hoy en día fantasmal campo de Polonia para descubrir más. 
Sin embargo encuentra poca cosa.

Pero de nuevo el destino se cruza en su camino en forma de otro libro: “The Painted Wall” de Oto Graus.  Iturbe, tras varias búsquedas, descubre una dirección de correo a la que se podía solicitar la obra. Escribe preguntando si es posible adquirirlo. Le contestan. Y la sorpresa para el autor llega con la firma que responde a su mail: Dita Adlerova.  El destino hace que Dita Adlerova le confirme tras un nuevo intercambio de correo que en efecto, su nombre de soltera es Dita Kraus y si, ella fue la bibliotecaria de Auschwitz.

Bastaron unos cuantos correos, para que autor y protagonista se vieran en Praga, donde reside Dita. Allí Iturbe bebió la historia real y sin cliches de por medio y visitó de la mano de la bibliotecaria, el gueto de Terezín, el primer destino de la familia Klaus en su trágico destierro.

Si la historia del encuentro entre el autor y la protagonista del libro es especial, no es difícil comprender que de él haya surgido una novela (real) que transmite cosas tan dispares como ternura y horror.



Dita y sus padres vieron como su vida cambiaba paulatinamente desde el momento en que las autoridades alemanas deciden agrupar a los judíos de la ciudad de Praga y ciudades cercanas en el gueto de Terezin, un lugar con todas las comodidades necesarias: higiene, educación, distracciones, parques, tiendas…. Pero destinado única y exclusivamente a los judíos. El primer paso de una separación del mundo real que poco más tarde tuvieron que abandonar para ser de nuevo trasladado a, esta vez si, un campo de concentración con un nombre más conocido: Auschwitz.

Auschwitz no era realmente un campo en si mismo, si no que estaba formado por numerosos campos separados entre ellos y de distintas categorías y dureza. La familia Klaus pudo sentirse afortunada (incluso dentro de la miseria de Auschwitz podías tener aún peor suerte) ya que fue destinada a uno de los poquísimos campos familiares creados para los judíos. En ellos, podían convivir los miembros de una misma familia juntos, siendo únicamente separados en barracones a la hora de dormir. [1]
Hasta este punto no hay nada diferente ni extraordinaria que hiciera que Dita destacara entre los miles de judíos que sufrieron las mismas consecuencias que ella. Sin embargo, ocho libros hicieron que una niña de 14 años se convirtiera en la persona que mantenía y distribuía la ilusión y la esperanza entre las personas que compartieron con ella aquel campo.

La colaboración entre varios adultos que decidieron mantener la educación de los niños dentro de sus posibilidades, con el fin de darles la dignidad que les querían arrebatar y al mismo tiempo hacer de ese tiempo de estudio un paréntesis que los alejara del polvo y al miseria que les rodeaba, hizo que se creara un barracón – escuela donde se impartían clases de diversas materias sin ninguna ayuda material a excepción de los ocho libros que de forma prohibida habían conseguido.
Estos ocho libros quedaron a cargo de una niña de 14 años que se enfrentó a sus miedos para protegerlos sabiendo que el precio si eran descubiertos sería su propia vida.


A partir de este punto, la historia de Dita dentro del campo de concentración dependerá e irá unida a sus libros.
A través de su existencia Iturbe nos hará sentir un abanico de sensaciones que se solapan a través de sus páginas: miedo, ternura, esperanza, rabia, valentía….

Antonio G. Iturbe no ha escrito una historia muy diferente a otras que se nos han contado basada en campos de concentración, muchas de ellas basadas también en testimonios reales, la más conocida la de Ana Frank. Y sin embargo son varias las razones que hacen de ella una historia para destacar, una historia que se te queda en la memoria y en el corazón incluso antes de terminar de leerla.
El hecho de haber contado con algo tan valioso como el relato de primera mano de Dita Klaus, ahora Dita Adlerova, es sin duda el punto de partida de este “algo” tan especial. El hecho de “contar” y no “inventar” o “adaptar” y que el lector tenga este dato en su cabeza mientras lee hace que todo se magnifique, lo bueno y lo malo, pues que no es algo que se haya imaginado o que se haya basado en un hecho, es algo real, que ocurrió tal cual.

Aparte de ello, Iturbe tiene en este libro la maestría de describir de una forma incuestionable cada suceso, por duro que sea, sin necesidad por ello de entrar en lo escabroso o en una dureza que se nota artificial para el morbo del lector. Personalmente creo que no olvidaré nunca el párrafo y medio en el que describe los últimos momentos de Dita antes de su liberación (suceso que ella ignora que va a ocurrir) con una crueldad sin artificios, con una transimisión del asco a la podredumbre y a las infernales condiciones en las que se encuentran. No quiero desvelar mas pero espero que todo aquel que se haya leído la novela sepa inmediatamente a que momento me refiero.

La  descripción de de cualquier entorno te transporta automáticamente al lugar. Personalmente puedo afirmar que tanto la ciudad de Praga como el campo de Terezín que he visitado quedan perfectamente plasmados. Al leerlo era imposible no recordar las calles praguenses, la plaza de Terezin donde paseaban las familias, la escuela donde estudiaban los niños judíos, o los barracones que dejaban escapar la verdadera intención del campo.  El que Iturbe los recorriera solo añade si cabe un “realismo más real” a la historia.

Una historia de fuerza, esperanza, lucha, determinación, valentía y tenacidad de una niña de apenas 14 años narrada por ella misma y escrita por un autor con la facilidad de trazarla como es contada.





[1] En los campos de concentración alemanes se separaba a la gente por sexos, separando con ellos a los hombres y mujeres de una misma familia en diferentes subcampos separados por alambradas que nunca podian cruzarse.

martes, 18 de septiembre de 2012

50 sombras de Grey --- E.L.James



Hay lectores, normalmente los asiduos lectores, los devoradores de libros, que de primeras rechazan todo aquello que huele a “comercial”, los “best sellers”, los premiados sin ton ni son… El marketing y la publicidad que se esconde detrás de muchas publicaciones es para muchos, la razón por la que buscan títulos escondidos en las segunda filas de las estanterías de una librería. Títulos que pasan desapercibidos para la radio,  televisión,  críticas…. Y por tanto para el gran público en general.

Personalmente a la hora de comprar un libro no me guio a priori por el que está de moda, el último premio Nadal, ni por el nombre del autor que aparece en portada, tampoco por lo contrario. Excepto en contados casos, mi elección se rige simplemente por seleccionar de entre los veinte que saltan a mis ojos cuando recorro ese maravilloso mundo hecho de libros.

Pero, siempre hay una primera vez para todo, incluso para sufrir las consecuencias de comprar un libro del que todo el mundo habla, no, perdón, del que un sector de la sociedad muy concreto habla como si fuera la última droga….

Hace ya unos meses que de vez en cuando me topaba con el boom de “50 sombras de Grey”, conversaciones ajenas, comentarios o recomendaciones y sobretodo publicidad por todas partes…. Publicidad de un libro que “devolvía la pasión y despertaba de nuevo a las amas de casa” (no era así la frase pero para el caso es lo mismo)…. Mi cerebro no registraba en ningún momento estos mensajes en el apartado de “interesante” y se quedaba simplemente en “curioso”…

Pero por sorpresa me encontré con la obra (eufemismo…) de E.L.James como bienintencionado regalo ante un mostrador en el que la cajera me previno: “Uy, no sabes como engancha. Vienes todas (si, todas), desesperadas a buscar la segunda y tercera parte nada más terminar la primera porque no pueden esperar. Es adictivo…”.

Reconozco que en ese momento se me encendió algo más que curiosidad, incluso ganas por empezar a leerlo…. Me ponían tantas expectativas por delante, ningún “pero”… que muy malo debía ser para que a mi, fiel lectora devoradora ansiosa de libros, no me gustará al menos casi como a todas las demás….

He aquí mi error, pues al pensar esto, y viendo lo que opino ahora después de haberlo leído, solo queda claro que soy un bicho raro (gracias a dios otro bicho raro me dijo que opinaba lo mismo, ya somos dos).
“50 sombras de Grey” se presenta al público como una novela erótica en la que Anastasia Stelle, una joven tímida, inocente y reservada queda impresionada al conocer al exitoso empresario Christian Grey quien toma como objetivo convencer a la joven para que entre en su  peculiar ámbito sexual marcado por la dureza y el sado.

Bien. A partir de aquí, la publicidad, críticas públicas, marketing… seguirían con “una historia de amor en la que la protagonista se abre a un nuevo mundo apasionado y excitante de la mano del galán luchando contra sus miedos por amor”…..

Aplausos…..

La realidad, para mi, es la siguiente:
Un libro porno, totalmente, disfrazado de “novela erótica  para amas de casa”, en la que el argumento se resumiría en:
- 2 páginas en las que la protagonista duda sobre si seguir hacia ese mundo atrayente pero lleno de miedos en compañía de un hombre perfecto que finalmente la convence dándole a entender que para él es algo más que sexo…. a lo que siguen 10 páginas de burdas, repetitivas, recurrentes y típicas fantasías sexuales. Y para colmo escrito y descrito de una forma soez, mala literalmente hablando y cutre. Para seguir con: 2 páginas de dudas y miedo, de “oh Dios mio, con lo pura que soy como voy a hacer esto con este increíble y corpulento machote pero oh si! También hay amor entre nosotros”…. a lo que siguen otras 10 páginas de puro y basto sexo….. y podría seguir asi hasta el infinito porque si, así es todo el libro, no busquéis mas, no lo hay.

E.L. James ha querido esconder tras cuatro líneas romanticonas y edulcoradas un producto facilón que ha creado un morbo exagerado producto finalmente del boca a boca.

En muchos momentos durante la lectura he llegado a comprender a las mujeres de hace años que sólo disponían de las novelas de Corín Tellado para nutrir su vida sexual o sus fantasías. ¡Pero estamos en el sigo XXI!. ¿En serio las mujeres hemos hecho que este libro sea número 1????

Me parece perfecto, lícito e igual de respetable que la mia la opinión de todas las mujeres que al leerlo se han sentido enganchadas desde el primer momento. De acuerdo, cada persona es un mundo, más una mujer, pero no puedo aceptar que se diga que es una novela única, que sea un ejemplo, que sea un libro “recomendable”…..  

He leído muchos libros sin la alta carga porno (me niego a decir erótica) que lleva este en su interior y que sin embargo dicen, te hacen sentir y te expresan mucha mas sexualidad (si, esto si es erotismo).
Si tuviera que ponerle adjetivos diría que es un libro “espiral” o “boomerang”(véase el argumento que he dicho antes), un libro “excusa”: lees un libro porno cuando realmente el mundo lo ve (o quiere verlo) como una novela de amor erótico y misterioso….

Lo lei de principio a fin, lo único bueno que le he encontrado es que se lee fácil (obviamente no hay que pensar mucho mientras lo lees….) y al menos durante esos 300 páginas de “dudo pero me quiere” – “sexo”- “dudo pero me quiere”- “sexo”…. No te desvela el final (si lo hiciera sería el colmo) por lo que tienes que terminarlo para conocerlo, con la vana esperanza mientras de que el final sea algo sorprendente y grandioso que haga que vayas corriendo y desesperada a por el siguiente….

Me molesta cuando me siento engañada y así es como me sentí mientras lo leía, engañada y tonta por estar leyendo un libro así, que no tiene nada más que morbo y encima es malo.

Si queréis tener la fama que ha conseguido el autor os doy la receta: Coger los dos personajes principales de cualquier novela rosa “dama dulce y recatada” + “varón fornido que gana todas las batallas y salva a la dama de un mundo aburrido”, haceros con un kamasutra y poneros a escribir siguiendo esta premisa: 2 páginas de dama dulce atraída por el varón fornido dubitativa ante el misterio, 10 páginas de la dama aprendiendo del varon 5 o 10 posiciones del kamasutra mientras a la dama se le salen los ojos de las cuencas.

Este es el gran misterio de “50 sombras de Grey”.
No hay mas. En serio.

Por cierto ya están buscando actores para rodar la película..... ansiosa estoy.... ainss....

jueves, 9 de febrero de 2012

"Si tu me dices ven lo dejo todo.... pero dime ven" -- Albert Espinosa

Es difícil resumir el argumento de “Si tú me dices ven lo dejo todo…. Pero dime ven” sin desvelar ninguno de las mil cosas que le propio autor mantiene ocultas durante la mayor parte del libro.

En “Si tú me dices ven lo dejo  todo…. Pero dime ven” , el protagonista, un investigador de niños desaparecidos  va desvelando al lector detalles de su vida, mientras en el momento actual se encuentra entre la ruptura con su pareja y un nuevo caso que le conducirá a Capri. Es entonces cuando Dani descubrirá que en ese viaje no va a encontrar solamente a un niño si no que será el final de su propia identidad.

La reflexión es el eje que mueve esta novela.  No miento si digo que no he podido leer más de tres páginas sin tener que parar a apuntar una frase o idea que me ha llamado la atención y que en ocasiones me ha hecho pensar si no estaría leyendo un libro de Paulo Coelho (sin llegar a ser tan espiritual o metafísico como el autor brasileño).

Tal vez el abundante uso de frases contundentes, ideas metafóricas, reflexiones y paradas en la historia para abordarlas sumado a un grado bastante alto de sentimentalismo puede hacerse en algún punto de la lectura excesivo llevando incluso a perder el hilo de la historia, actuando más como un libro de autoayuda que como una simple novela si lo que te gusta es simplemente una historia con presentación, argumento y desarrollo.

Es el único “pero” que le puedo encontrar a la obra de Albert Espinosa e incluso con ello la sencillez con la que está escrito hace que todo lo anterior: reflexiones, pensamientos…  se hagan fáciles de leer y te dé la sensación de que al tiempo que te entretiene de una manera amena estas sacando un jugo muy valioso y enriquecedor.

Espinosa mantiene el interés en la historia haciendo que el personaje comience en cada capítulo una nueva parte de su vida sin llegar en ese momento a desvelarlo del todo, de forma que te quedas con ganas de saber más y te obligas a seguir para delante.
Muy posiblemente solo en la primera mitad de libro deja cuatro cabos sueltos, que no son necesarios para continuar la historia pero que te dejan con esa curiosidad e intríngulis del :”¿qué habrá pasado?.

La idea básica del libro es cuando menos original (no puedo dar detalles para no desvelar nada), y teniendo de fondo una parte de subrealismo no deja de ser simplemente la vida de una persona con sus problemas, miedos, inquietudes….

Con este libro se demuestra que no hace falta acudir a grandes “tochos” llenos de palabrerío, antiguos filósofos o a la sección “Vida y pensamiento” de cualquier librería para dar con una historia que al tiempo que te entretiene de una manera sencilla te haga pensar, te enseñe y te remueva algo dentro de ti.
“Si tú me dices ven lo dejo  todo…. Pero dime ven” es una estupenda manera de darse energías por su pensamiento positivo, sus consejos y reflexiones y al mismo tiempo descubrir una historia amable, simpática en ocasiones, sentimental, interesante y viva.

FRASES DESTACADAS


“Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarte y mejorarlo. Para poder moverte y moverlo mejor.
En ese tiempo debes intentar que nadie ni nada te cree problemas. Alimentarte de buena literatura, de buen cine y sobre todo de la conversación de una única persona que te inspire en este mundo. ¿Y sabes que´? (…) Luego el mundo te premia. El universo conspira a favor de los que lo mueven. Y esos son los que lo paran. ¿Tu quieres mover el mundo o que te mueva?”


“La dificultad de la pendiente te hace olvidar que no paras de progresar y subir”

“Si pierdes el miedo a las caídas, caminas mejor y hasta puedes atreverte a correr”.
“Es imposible entender una relación si no has visto a una pareja discutir, amarse y dormir junta”.

“Si quieres mucho, amas, es el grado superior, es automático, no busques mas….”

- no podría vivir sin ti 
- Si, si que podrías 
- Si pero no quiero

La siguiente es que sea muy profunda pero cuando menos me ha resultado curiosisima además de que creo que es totalmente verdad.

“Leí una vez un estudio que explicaba que el corazón de una persona no para de latir a toda velocidad desde que entra en un aeropuerto.
Y esa aceleración es debida a las…. Prisas por encontrar el mostrador de facturación, por facturar lo deseado o no actuar absolutamente nada y que te obliguen a facturarlo todo, por obtener el asiento perfecto, por pasar el control de seguridad, por embarcar más rápido, por poder colocar las maletas de mano en el avión y que no te las envíen a la bodega, por el nerviosismo del despegue, por aquellos instantes de turbulencias, por el miedo al aterrizaje, por salir rápidamente del avión, por encontrar la cinta de equipajes, por marcharte del aeropuerto y por llegar a tu destino final.

Lo increíble del estudio es que lo que menos altera las pulsaciones es el viaje en avión propiamente dicho y lo que más, el colocar la maleta de mano. La importancia de que nuestra posesión esté segura  cerca de nosotros. Y lo ideal, como siempre, es que resida encima de nuestra cabeza”.

“La vida me ha recordado en numerosas ocasiones que siempre  hay un peldaño inferior al inferior y también uno superior al superior”.

domingo, 8 de enero de 2012

El prisionero del Cielo - Carlos Ruiz Zafón

“Mea culpa”, eso es lo primero que debo pensar antes de ponerme a repensar mi crítica  a “El prisionero del cielo”.  Leer un libro pensando que es el último de una triología, te hace leerlo de una manera diferente, buscando y esperando encontrar respuestas a todos los argumentos abiertos en los anteriores, esperando un desenlace que deshaga la madeja creada entre tantas historias (más aún si la madeja la ha creado Caros Ruiz Zafón cuya habilidad para crear personajes y argumentos es altamente complicada).
Esta ha sido la forma en que he leído el libro desde el principio hasta el final, teniendo la sensación, eso sí, desde un poco más de la mitad, que era imposible que el libro terminará con un buen regusto y cerrando historias.

Y claro, no era así.

“El prisionero del cielo”, es la tercera novela de Zafón, como continuidad a “La sombra del viento” y el “Juego del Ángel”, pero no es la última. Queda una cuarta. Mal informada he andado yo entre estas líneas, por tanto al terminar y darme cuenta del error he tenido que repensar y reopinar sobre el mismo.
Explicado esto…

“El prisionero del cielo” vuelve a situarnos en una Barcelona gótica de la postguerra, donde Daniel Sempere y su padre siguen regentando la librería donde en los anteriores libros comenzaba la historia, ayudados por el siempre original Fermín Romero de Torres. Sus vidas apenas han variado a excepción de la paternidad de Daniel y del inminente enlace de Fermín. Sin embargo la aparición  de un curioso personaje  en la librería, preguntando por Fermín, hará que Daniel se encuentre ante nuevos misterios de los cuales su amigo será el encargado de abrirle las puertas contándole su propia historia ocurrida años antes y enlazando así con la historia del joven y la muerte de su madre, que en este libro se convierte en el punto de referencia para que los dos amigos inicien sus ya habituales investigaciones.

He leído en diferentes críticas y opiniones que “El prisionero del cielo” se ha concebido como un libro que puede leerse independiente de “La sombra del viento” o “El juego del Ángel”. No puedo estar más en desacuerdo.  Yo misma he leído los dos y aun así me ha costado en algún momento retomar o recordar el origen de alguno de los puntos de esta historia. Primeramente esto es debido a que hace algún tiempo que los leí, y segundo y seguramente más importante a la cantidad de puertas abiertas que dejo Zafón en sus anteriores novelas, a la cantidad de historias y personajes que entrecruzó, y a la diversidad de subargumentos que creó.

Por ello, si, “El prisionero del cielo” se puede leer ajeno a la lectura de sus antecesores, pero dejará en el lector una sensación de duda o de desconocimiento ante los personajes y sus vidas.

“El prisionero del cielo” parece ser la novela más asequible en cuanto a ligereza dentro del mundo Zafón. Es llamativo como ha simplificado las diferentes líneas que antes definía como madejas, la variedad y en ocasiones desbordantes argumentos que presentaba en cualquiera de los otros dos libros y que en ocasiones hacia que te perdieras y en otras que las historias que finalmente se entretejían entre ellas parecieran forzadas o demasiado fantasiosas para una novela de este estilo.

El argumento de “El prisionero del cielo” apenas cuenta con dos historias, entremezcladas entre ellas, que son las que harán que la vida de Daniel Sempere y Fermín Romero de Torres presenten por fin claramente los puntos en común que desde “La sombra del viento” se intuían.  En este caso no es Daniel Sempere el protagonista destacado de la historia, sino que ha cedido su puesto a Fermín, el cual mantuvo el misterio sobre su vida anterior hasta ahora cuando Zafón lo aprovecha para ir aclarando dudas creadas en sus anteriores novelas.

Este hecho, la simplicidad en el argumento en comparación con los otros dos libros, puede tener dos visiones: Por un lado habrá lectores que lo disfruten más, que agradezcan la facilidad y ligereza del libro, la simplicidad  con que permite seguirlo (siempre que se recuerden las historias anteriores). Por otro lado estarán los lectores que esperaban con ansias un libro donde desentramar ellos mismo línea tras  líneas multitud de nudos, de personajes que se encuentran y desencuentran, ávidos del misterio y de las casualidades que en los libros de Zafón nunca lo son. Tal vez el autor nos malacostumbró a ello, a un “tsunami” rocambolesco que a veces nos devoraba  pero que nos hacía sentirnos tan saciados de literatura con un solo libro como si hubiésemos leído tres, que nos dejaba esa sensación exhausta tras terminarlo de haber ido desgranando letra a letra una historia complicada donde había que recordar a cada personaje y la historia que le había situado en el libro.

Esto no es ni bueno ni malo, al igual que la variedad de lectores es simplemente cosa de gustos. En mi caso, “El prisionero del cielo” no me ha defraudado, me ha gustado, lo he leído con ansias, me ha enganchado desde la primera página, me ha emocionado, entristecido, removido las tripas en el momento adecuado. Lo he leído sin dificultad, sin tener que pararme a pensar de donde o como ha salido la historia, fácil y ligero, sin más. Tal vez ese es el problema. Tal vez esperaba sentarme con un nuevo libro de Zafón a desentramar yo misma la historia, a pensar, a dejarme rodear de todos sus personajes e ir descubriendo los mil y un enlaces que los definían. Esta es, o tal vez era, la esencia de “La sombra del viento” o “El juego del ángel”, era lo que hacía a Carlos Ruiz Zafón diferenciarse de un libro bueno para pasar el rato a un libro que te tragaba y en el que necesitabas toda tu concentración.

Solo hay que esperar a la cuarta novela para ver si esto es una estrategia del autor para coger impulso y hacer estallar en la última historia de Daniel Sempere todos los “cepos” creados hasta ahora o si simplemente ha decidido dejar a un lado su punto mas característicos para abarcar un sector más amplio de público.

Sinceramente espero que se nos quede en lo primero….


      “Hay épocas y lugares en los que no ser nadie es más honorable que ser alguien”
                                                                                               Fermin Romero de Torres

viernes, 18 de noviembre de 2011

"Metamorfosis en el cielo" Mathias Malzieu




Si alguien me hubiera contado el argumento de “Metamorfosis en el cielo” estoy segura de que lo habría desechado de inmediato en mi lista de libros por leer.  No es la clase de libro que suelo leer ni la clase de historia que me atrae. Sin embargo en su momento tuve la suerte de “probar” con “La mecánica del corazón”  del mismo Malzieu y tal fue mi “enamoramiento” que continúe con “La alargada sombra del amor”. Por ello no podía dejar pasar este, su última novela, la cual ha venido a mis manos en forma de regalo lo cual aún la hace mas atractiva.

“Metamorfosis en el cielo” nos imbuye en la historia de Tom Cloudman y su sueño de volar. En el intento de conseguirlo termina en un hospital donde encuentra la llave para convertirlo en realidad, Endorfina, que oculta su doble vida de mujer – pájaro, la cual le ofrece hacer realidad su sueño a cambio de que él la deje embarazada.

Leyendo este resumen aun me parece más sorprendente la belleza del libro, la poesía que emana de él, la ternura que desprende, la forma en la que impregna una ambientación real con la fantasía, las sonrisas que arranca con sus caóticos momentos y sobretodo el sentido que se le puede encontrar olvidando en un rincón el surrealismo de la historia. Todos estos ingredientes sumados a unas ilustraciones en las portadas en las que ya se intuye esa dulzura y un tamaño asequible para cualquier medida de lector por su sencillez,  son los mismos  que hicieron sus antecesores a mi parecer pequeñas joyas.

Tal vez ese sea el gran logro de Mathias Malzieu, el hacer que una historia absurda, extraña y sin ninguna seriedad haga al lector engancharse a ella gracias a su forma de escribir, a su manera de convertir lo absurdo en una historia de sueños y esperanzas, de perseverancia e ilusión.

Sin duda una recomendación estupenda para leer y personalmente para regalar si lo que se pretende es sorprender de una manera sencilla, novedosa y sorprendente.

sábado, 15 de octubre de 2011

"La niña de los tres nombres" Tami Shem-Tov


Cuando un libro es pequeño, fácil de leer, sencillo y te deja un poso de ternura, se puede decir que se ha encontrado una pequeña joya. Si a eso le añades el hecho de que cuenta una historia real  con un punto de originalidad que lo distingue del resto entonces has encontrado algo único.

A veces tengo la sensación de que he terminado con todas las existencias de novelas basadas en el holocauto, o al menos con aquellas que me puedan sorprender, que me cuenten algo nuevo, algo distinto dentro de lo que aquel horror significa, o mejor dicho, que me lo cuenten de una manera nueva.

 Sin embargo de repente aparece una portada, un título, una historia que enciende una chispa y me hace ver que seguramente nunca dejarán de nacer historias en torno a ese hecho que me remuevan algún punto de mi ser, ya sea, odio, incertidumbre, incomprensión, esperanza….
Cuando leí la contraportada  de “La niña de los tres nombres”, del cual jamás había oído hablar, no me fije o no caí en que lo que contaba era una historia real y que en su interior se dibujaban las cartas que son las esencia de la historia.
Lieneke, es el nombre que le pone su padre a una niña judía el día que comienza a vivir separada de su familia ocultando su verdadera identidad para sobrevivir al horror nazi. La distancia con su familia es ma fácil de llevar gracias a la familia del médico con la que vive y sobre todo a las gráficas cartas que su padre, bajo sus nuevas identidades, le envía. Unas cartas que ayudan a Lieneke a mantener la esperanza y a olvidar la realidad en la que vive.

Cuando me han preguntado por este libro, primeramente he dado como referencia la comparación con Ana Frank para, al segundo,  matizar “sin llegar a ser tan duro ni cruel”.
El simil con el famoso diario es notable. Ambos libros se centran en la vida de dos niñas judías que ven como su vida se desvanece con la llegada de la 2ª guerra mundial.  Lo mismo podría decirse de el maravilloso “El niño del pijama de rayas”, salvando la distancia de que este no se  basa en una historia real.

Sin embargo las diferencias son igualmente notables. Mientras que las otras dos novelas  se narran desde un punto de vista trágico, cruel, que te hace tener el corazón en un puño, Tami Shem-Tov ha conseguido contarnos la misma historia sin ir por ese camino, contando simple y llanamente la historia  de una niña, sin agobio, sin tensión, sin la sensación sofocante de perseguimiento. En ese sentido se podría comparar con “Un saco de cánicas” teniendo este aun más dureza entre su líneas.

Simplemente nos narra la espera de una niña a que la guerra finalice y pueda reunirse con su familia, como quien espera a que terminé una mala época laboral, o una enfermedad , consciente de que tarde o temprano terminará. Una espera que se nutre de las tiernas cartas dibujadas que su padre le envía.  Una espera que no tiene capítulos que te opriman el estomago, ni sensaciones de desesperación
Solo al final del libro, se deja ver el velo ocre que cubre la historia, la verdadera realidad que se vivía por aquella época y que gracias a esas cartas Lieneke pudo esquivar. 

Esa es la esencia de este libro, el hecho de que te permite vivir un momento del que el lector sabe todos los detalles, la crueldad,  las atrocidades que podían ocurrirle a una persona judía, y sin embargo mientras lo lees nada te aviva ese sentimiento, nada te lo alimenta, si no que lo lees desde el inocente, tranquilo y esperanzado punto de vista de una niña que simplemente espera el final de la guerra y la siguiente carta de su padre.

Nili Goren es el nombre que ahora usa Lineke en la vida real. Las cartas que se cruzaron entre su padre y ella están expuestas en el departamento de niños afectados por el Holocausto en el Museo de Beit Lojamei Haguetaot.  Son un símbolo de esperanza y un canto a la vida y a la lucha por seguir adelante. 

Lo mismo podría decirse de “La niña de los tres nombres”.

sábado, 1 de octubre de 2011

"Melocotones helados" Espido Freire


Una de las muchísimas cosas buenas que tienen los libros  es que cuando un libro es bueno, no importa el tiempo que pase desde su “boom” , desde su punto álgido lleno de premios y reconocimientos, hasta que lo leas por primera vez. 

No pasa lo mismo con otras cosas, como puede ser la comida, que caduca, o la ropa, que o por cambios en la moda (y no me refiero a los estéticos si no a la evolución histórica) o porque inexplicablemente a tu cuerpo no le sienta tan bien como hace un año cuando la compraste y la colgaste en el armario sin tiempo indefinido.

Un libro, como le pasa a las películas, puede estar años e incluso siglos, en una librería, en una estantería guardando polvo en tu casa, y sin embargo cuando al cabo del tiempo lo coges y lo lees, si te ha de gustar en su primer año de vida te va a gustar por cuánto tiempo pase.

Esta divagación filosófica ha venido a mi mente, mientras leía “Melocotones helados” de Espido Freire.
En su momento, cuando recibió el Premio Planeta en 1999, yo tenía 14 años, por lo que apenas me interesé por él o más bien di prioridad a otros libros. Pasaron los años, y de fondo he oído muchas veces tu  título, y siempre ha estado en  algún rincón de mis “libros por leer”, sin la verdad sea dicha, demasiado énfasis.
Sin embargo hace poco, esperando a que las musas de la lecturas me descubrieran entre los cientos de libros de una librería algún título que me llamase, saltó Freire de una estantería. Visto y no visto ya era mío.

12 años después, sé que tanto entonces como ahora , como dentro de 15 años, este Premio Planeta tenía que enamorarme.

“Espido Freire” nos introduce en la historia del estigma que conlleva un mismo nombre en tres personas de una misma familia: Elsa, Elsa pequeña y Elsa Grande,  unidas entre ellas por lazos familiares y por hechos  que hacen que sus vidas se vean mas relacionadas que por la sangre.

Elsa, la pintora , se ve obligada a abandonar su vida y su casa ante unas extrañas amenazas de muerte, regresando así al pueblo con su abuelo.
Este es el hilo que usa la escritora para ramificarse luego en la historia de todos y cada uno de los personas que rodean a la principal protagonista que a mi modo de ver es más bien la excusa o pretexto para desarrollar las variantes tramas: una niña pérdida hace 40 años, una joven cuya vida se trastoca por una secta, unos padres que guardan sus propias traiciones, mentiras y envidias, unos hermanos que esconden secretos….

Esto es lo que ha hecho que “Melocotones helados” haya hecho que devore su historia, la posibilidad de  primer ver como se deshacen las historias de todos los personas como finas hebras, para al final comprender que todas ellas mediante nexos de unión forman un único cordón.

Al parecer esto mismo que a mí me parece magnífico, es para otras personas  una falta de continuidad o de profundizar por parte de la historia en sus personajes. Sin embargo no llego a verlo del mismo modo ni aún intentando buscarlo, ya que pese a que se tratan varias historias, todas ellas están contadas con numerosos detalles y datos, sin perder por ello el interés, el sentido o la forma. Precisamente esta es otras de las cosas que admiro de Espido Freire (contando sólo con este libro ya que no sé nada mas de su obra), y es la maestría con la que puede contar historias llenas de vida sin ser densa, ni aburrir, sin caer en espacios monótonos y aburridos. 

Todos los personajes narran sus historias de una forma dinámica, la forma de cruzarse entre ellas no es rebuscada ni forzada, y esto hace que su lectura sea amena, sencilla y agradabable.

Quiero destacar cierto punto de ternura en este libro. No es nada que pueda justificar, no es una historia tierna, ni hay un punto en ella concreto que lo represente, pero personalmente había algo mientras lo leía que me conmovía. Tal vez pueda ser que este libro plasma los tan habituales casos de alejamientos familiares sin causas ni sentido, la necesidad de los protagonistas de pese a todo conocer su pasado o simplemente que Espido Freire logró algo tan  bueno con “Melocotones helados” que te causa sensaciones que no tienen explicación.


lunes, 15 de agosto de 2011

Las cosas que no nos dijimos ---- Marc Levy


Cuatro días antes de casarse Julia recibe una llamada en la que le comunican que su padre ha fallecido. Un padre robado por el trabajo, que solo estaba en casa el tiempo justo entre vuelo y vuelo y que en los últimos años formó parte de la distancia. 

Lo que Julia no sabe es que lo que debería haber sido la distancia definitiva va a convertirse en lo que le devuelva al padre que nunca estuvo cuando este aparezca de una forma totalmente sorprendente (y física) y esta vez para darle y explicarle todo lo que en vida le obvió.

Es difícil escribir sobre “Las cosas que no nos dijimos” tratando de que el lector entienda su interés y el hecho que hace que la historia tome rumbo sin estropearlo, sin destapar la sorpresa, el secreto, el “kit de la cuestión” que no es otro que un secreto  guardado egoístamente por su padre a Julia durante años
Este secreto unida a la extraña aparición de su padre muerto convertirá la vida de Julia en la búsqueda de lo que debió ser y no fue, en un destino que tal vez debería ser perdido para luego encontrarlo.

“Las cosas que no nos dijimos” te engaña. Comienza haciéndote pensar que lo que tienes entre manos es la historia de la reconciliación entre una hija y su padre “artificialmente vivo” a lo largo de un viaje, una historia de rencores, reconciliaciones e intentos de aprovechar el tiempo que se escapa. No es del todo mentira, aunque tampoco es el argumento de este libro.

“Las cosas que no nos dijimos” realmente comienza en la mitad, cuando de repente el argumento toma un giro inesperado y se convierte en lo que es, una historia de amor. Una historia apasionada, triste y dulce, esperanzadora, intensa y sutil.

En mi opinión, el autor ha arriesgado mucho al crear estas dos historias paralelas haciendo que la  que crea el interés en el lector(siempre bajo mi opinión, repito) tarde en salir a la luz. Reconozco que durante la primera parte no lograba entender que tenia de interesante el libro a excepción del modo en que “resurge” Anthony Wals, padre de Julia. Simplemente era una historia mas sobre el intento de limar asperezas familiares. Y de repente Anthony entrega esa carta, una carta escrita hace mucho tiempo y cuya destinataria Julia jamás pensó que pudiera existir.

Esta carta es el desencadenante del comienzo de un relato hipnótico, apasionado, ansioso y vertiginoso, con un toque histórico(me parece grandioso como usa Levy la caída del Muro de Berlín para introducirnos en esta nueva parte) que sirve para convertir en secundaria la relación padre – hija que sin embargo no desaparece, sino que pasa a un segundo plano, importante eso si, y que evoluciona a través del nuevo argumento.

Marc Levy, nos habla en su novela a mi parecer del destino, de la coincidencia del espacio, el tiempo y las circunstancias para que lo que tiene que ocurrir tarde o temprano ocurra, aun cuando nosotros mismos pensamos que seria irreal, aun cuando tenemos la certeza, los hechos reales, físicos y científicos de que es matemáticamente imposible que suceda.

Levy nos habla de la esperanza, del “nunca es tarde” para creer, para esperar, para arriesgar, para pedir perdón o perdonar, para amar o borrar el rencor.

Por eso yo pido a quien tenga este libro entre sus manos, que aguante, que aun cuando crea que no encontrará gran cosa en él, espere y si cuando Julia descubre un retrato en Montreal no siente un pellizco de interés en el estomago entonces no compartirá esta opinión….. aunque sinceramente lo veo difícil…..